Después de tantas mañanas, que he amanecido al revez
Nos abstraemos dentro de una botella de jerez
Me emborracho para no recordarte, ni sentirte
Por que hoy soy invisible, pero tu alma se arrepiente
Dejaste caer, tus babas en un rincón detrás de mis orejas
Saltamos paredes, cruzamos ventanas, con la guerra a cuestas
Siento aquel estruendo, un centenar de jinetes negros
Que galopan al unísono dentro de mi pecho
Infarto, detrás de mi obsesión, sensible maraña de cruel bendición
Suplicarás mañana, por no tener aquella mano que tu sexo acaricio
Mujer cruel, mujer maldita, déjame desaparecer, de este paraje arrecio
No me obligues a seguirte escribiendo, estas cada vez mas lentas letras
Permanece insensible, irresponsable e invisible de mi mundo
Aunque aun te escucho, como danzan tus tacones en el salón desnudo
Tus patrañas te obligan a socavar amistad sincera, que tu misma indecencia enterró
No hay, nada ¿cómo te sentís hoy?, niña desgraciada, cuando la puerta al fin se cerro
Ocupas tu tiempo con las damas chinas y el Conquian de un pasado absurdo
Dejas tu manía de frívola mujerzuela, que busca besos en cualquier vagabundo
Y aunque lo intentes negar, y tus ojos, se llenen de indagación al recorrer este texto
Tengo razón, ¡pues recuerda, zorra!, que yo un día también fui la presa, en tu soneto
Para terminar, con tal abrumadora indiscreción,
Solo narrare un minuto mas de veraz insurrección
Decías que drenar mi amor, de tu frió torrente
Según tu, lo que suponías tan soezmente
Era la única y correcta solución coherente
Invisible infarto, invisible infartó..
Llévame contigo inmiscible infarto
No quiero, seguir con este maltrato
Deja, que no me vea nadie
Deja que mi corazón estalle
Y que Todo lo que un día resultaba amarillo a la vista
Termine de un color mas bien a sangre..
jueves, 18 de octubre de 2007
invisible Infarto
miércoles, 3 de octubre de 2007
¿Te acuerdas de mi?
Aquella noche, los amigos se marcharon con reproche
Subí, a tientas, por las escaleras, y tirando la leche
Tome aquel, teléfono y me seque esas lagrimas
Marque tu numero, que recordaba mis llamadas
Esperé un timbre, quizás dos, y de pronto se escuchó tu dulce voz
-¿Te acuerdas de mi?
-Si, si recuerdo
Aquella dama, no era maldita
Solo mentía, en su fuente bendita
Decidme que todo lo que era, hoy es
Para poder besarte el próximo viernes
Por que mi tiempo, se entiende con esas falacias
Mi mente, no enciende, si no son ilusiones falsas
Lamento, centeno, la cruz del averno, dentro de llamas
Tu timbre belleza, de alumbra las palmas con almas
-¿Recuerdas los días, en que te llame, mi mujer?
-Lo dudo, no entiendo, como eso alguna vez pudo ser
El embudo, se enrolla en un nudo, me quede mudo
Al oírte decir, como un mundo, te lleno de gas inmundo
Dentro del simple ir y venir, de un sexto , que baila , me hundo
lunes, 24 de septiembre de 2007
...Sábado...
.
..Con los gritos de horror en el fondo me olvide de escucharte...
Mire a los locos enamorados que se arañaban sus rostros mientras se juraban amor eterno...
Los niños gritaban de alegría o mas bien de agonía
y uno que otro quizá pensaba "que bonito era verlos pasear, queriendose infinito"
Pero nadie sabía en realidad...
Todos ellos se volvieron pequeños ecos ...
..No te escucho, hablas muy quedito...
Nadie sabe en realidad...
Nadie mas te escucho murmurar...
"Espero haberte disparado del lado correcto del corazón"
sábado, 15 de septiembre de 2007
Obviamente No es por mi Rostro
Y con aquel estribillo, nos anunciaran la lejana hora de la cena
Simplicidad autodenominada “cáncer” para los ávidos de paraguas
Ni yo comprendo lo que escribo, cuando estoy sangrando mi condena
Hoy no entiendo, por que tanta hermosura, es capaz de acercárseme
Obviamente no es por mi rostro, pues no es nada agradable para observar
Entonces, me detuve tratando de solemnemente ponerme a pensar
La sonrisa de una sirena muerta apareció en mi mente atrofiándome
Y suplique durante, dos o tres segundos quizás, y aun no podía recordar
En que momento la vida, solamente era un parque de abstracción juvenil
Y nuestros besos se convirtieron en una pintura roja, espesa y olorosa
Y no hay mas tristeza que de nuevo mirarnos rebuscar, en la maleza
Pero la dulce música de los anfibios crepusculares aparecerá de la nada
Y de nuevo nuestros cuerpos se unirán en una consagración eterna
De pestilencia, viscosidad, y nauseas