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lunes, 12 de diciembre de 2011

EL URBANO . VINDRIA


Todos bien lo saben, que los hay en los centros comerciales, fuera de Bloomingdales, en Central Park, al terminar la cuadra, debajo de todos los semáforos, en las panaderías, en algunas escuelas y hasta algunos perdidos en el pavimento ahogados en infortunio. Todos sabemos que ninguno de ellos es el real, el verdadero es el único que trabaja todo el año en los confines del hielo. Algunos lo llaman Santa, otros Papá, Santo y muchas versiones más pero siempre viste igual y siempre alegre cruza los cielos con un ho!hoho! que todos identifican y que muchos esperan con ansia. Esta decembrina, es especial, se unirá un nuevo Santa a las filas del rojo y blanco. Él aun no lo sabe y ni idea tiene de ello, cada año es uno especial, uno muy diferente a todos los demás, el Patrón lo llama "El Urbano"
 
El Urbano anda de periodista, de comiquiero y hasta cineasta los fines de semana, a todos nos parece que estudió Ciencias de la Comunicación, esos están relocos dice mi Patrón, pero son los que todos los años escriben su carta y esperan hasta el último primer fin de enero para quitar su zapato de la ventana. Aun vivimos en tierra de reyes. El Urbano, esconde su pinito cuando hay visitas,aun siente algo de pena por creer, pero como ya no hay más visitas, siempre hay un frondoso árbol que mira majestuoso por la ventana presumiendo su nueva joyería, si supiera que es moda de ya varios años lo que cuelga de sus ramas, que si se lo dijeran, poco le importaría, de eso estoy seguro. Siempre que llega El Urbano, un poco de agua para su pino y para su gato y para él un buen trago de agua mineral, con ron y un par de hielos, como buen escritor que intenta ser. A él no le va a llegar una carta de reclutamiento como a los demás, ni llegará el Patrón a decírselo con el pretexto que se averió una de las llantas de sus renos en la azotea de la casa. Nada de eso. Él será el nuevo y primer miembro de la nueva escuadrilla. Estará a su cargo aquellos que siempre escriben su carta, claro, a aquellos de buen escribir y correcta ortografía, a todos aquellos que creen en las imágenes en movimiento, a todos ellos que se acurrucan con sus sueños y no los dejan escapar. Aquellos locos valientes capaces de capturar sus pensamientos. A esos temerarios corsarios llenos de temple que se adentran en la intimidad sin temor al fracaso ni el rechazo.
 
El Urbano, después de varios correos enviados llegó uno en particular que inquietó su estatismo clavado a la silla plana que tenía para trabajar. Comenzó a llamar por teléfono, teclear varios recados en las redes sociales, por celular, en papelitos autoadhesivos, había hablado con tanta gente como en ningún otro día del año. Una época especial. Al cabo de la semana junto con el del mes, nadie contestó los correos, las líneas de teléfono misteriosamente cambiaron de un día para el otro, ya no vive aquí, aquí no es. Los autoadhesivos se perdieron y en las redes sociales era más relevante el video de un borracho bailarín, no pudo enojarse por ello, pues era gracioso, tristemente gracioso el alcoholismo en la Internet. Después de ese fin de temporada, las luces del Pino ya no encendieron. Su ordenador personal se quedaba prendido toda la noche, en cualquier momento podía llegar cualquier mensaje, y en efecto llegó, "todo puede pasar en navidad" Tomó sus llaves, abrió su cartera y con una sonrisa salió de su casa. Claro, no antes de encender las luces de su árbol de navidad. Siempre fiel a su chamarra tomó el primer autobús que pasó por la esquina y extrañamente era el autobús correcto. Llegó al Centro Comercial y ahí estaba ese simpático Santa, llevaba ya dos años en servicio y siempre alegre. Ya en la tienda departamental, entró al supermercado y tomó dos botellas de whisky, un par de películas del botadero especial, siempre hay inmensos tesoros que pocos saben valorar, y antes de tomar de nuevo el autobús, después de pagar, entró a una de las grandes librerías de la plaza, un par de novelas, y otro par de cuentos.
 
Todos lo ven extraño en el autobús, yo creía que era su gastada chamarra o los agujeros de su pantalón, siempre fiel a su ropa. Sin duda, era ver de nuevo a un rockero de a de veras, de esos gruncheros reales, y no por su ropa o su cabello, algo hay en él. Se bajó apresurado y en una pequeña casa de elegante fachada tocó el timbre. Al cabo de un instante la puerta abrió y con felicidad lo recibieron. Era la casa de dos escritores, de poetas, de cineastas, de guionistas de esos relocos que dice el Patrón. Ambos se entristecieron de las noticias de los correos negados, de los teléfonos colgados y de los autoadhesivos perdidos. Pero un milagro de navidad podría llegar, y al no poder esperar su llegada lo hicieron realidad, un trío de vasos, un batallón de hielos, las interminables cuencas de refresco y agua mineral llegaron a la mesa para acompañar al whisky junto conlos locos soñadores guerreros de ultramar. Los libros,los cuentos, las películas siempre acompañadas de un abrazo y un ¡Feliz Navidad!
 
Aun no terminaban con las películas, ni con los hielos, ni con las botellas de whisky cuando Él partió con una sonrisa y con un dejo de anhelo en su andar, el milagro de navidad había ocurrido. Y para continuar con la suerte, un último camión en la esquina esperando para llevarlo de regreso a su hogar.
 
Él viaja en camión urbano y en la víspera de noche buena, siempre se escucha un exquisito y alegre tintinear en su bolsa que acompaña otro saco lleno de sueños de corsarios para el deleite de los demás. Él, es el Santa Urbano, el que lleva regalos, letras, películas y whisky a quienes escriben sus cartas sin garriatas de ortografía, a los que sueñan y plasman sueños en fotografías móviles, a los que relatan, a los cuentistas, novelistas, a los periodistas y todos los locos favoritos de el Patrón. Los que siempre creen en la magia y nunca la dejan morir.
 
Él es el Santa Urbano y aun no lo sabe...

Vindria

lunes, 24 de diciembre de 2007

El Astronauta Adicto a los Besos

El Mundo se desprograma, yo podría...

Fácilmente podría decir, que todo fue un sueño
Que no tuve remedio, ni un sentimiento, ni un recuerdo
Que sigues aquí, que no te amo, y que no te extraño
Que lo fantástico de mi, es que me disuelvo, del mundo

Provócame un escrito, empuja mi vanidad al agujero
Podría llorar ahora mismo, podría dejar de decir “te quiero”
Pensar que aquello de lo que hablo, alguien mas lo entiende
Pero no lo hace, se esfuma como espuma, si el teléfono no atiende

Podría derramarme en las siguientes letras
Podría decirte, que sigues deformando mis aletas
Que no puedo nadar, como antes, de conocer tus manos
Que no dejo de necesitarte, hasta para soñar que nos besamos...

Pero, que raro, generalmente eres tu, quien detiene el beso
La que se marcha, la que tiene vida, la que no conoce exceso
La que no toma el riesgo de amar, la que prefiere conmigo jugar
Salir con amigos, abrazarme poco, condicionar el colchón, prohibir el manjar

El mundo se desprograma, se derrite en una melodía, que he oído...
Pero que sin embargo mi falta de memoria, me impide reconocer
Ojala así fuera con tu rostro, ojala pueda olvidarlo una semana
Así no seria tan terrible, aquella idea, esa que dice, que no habrá más mañana
Que estoy fusionado con la perplejidad y que mi vino es el olvido
Que el mundo se desprograma, yo podría sofocarme y no volver a amanecer...

Quien diría que el alcohol, es el motor para comenzar a lloverme
A preguntarte ¿Qué será de mi?, ¿Acaso a alguien le interesa?
Cuando, mi turno llegue quizás la fila a tu cariño..
Sea el triple de larga, que antes de enseñarte a ser princesa
Mucho antes que, tu silueta fuera endulzante artificial con cochambre
Ese que empalaga el subconsciente con ideas sucias en el baño

Por ti, un cielo entero seria un precio justo..
Por lo negrusco de tus uñas deduzco que excavaste tu mi tumba
Que linda, de verdad os lo agradezco, es de mi ancho exacto
Solo respondedme una pregunta ¿Me estarías esperando arriba?

La Historia se extiende, mis manos no..
Siguen quietas, siguen sin poder alcanzarte
¿Podríamos jugar a otra cosa, lindura?